El
chirimoyo, debido a su elevada actividad respiratoria a
temperatura ambiente, es necesario preenfriarlo (prerrefrigeración)
lo antes posible después de la recolección,
con el fin de reducir la temperatura del fruto al menos
hasta los 10º/15° C, sobre todo en periodo con
elevadas temperaturas (Alique, R., 1998).
El
chirimoyo tiene un periodo de conservación muy corto,
llegando a un máximo de 15-20 días, a temperatura
de 8º a 10°C, por debajo de las cuales sufre daños
irreversibles (daños por frío).
Es
una fruta poco resistente al transporte. Por ello, a menudo
se envuelven los frutos de alta calidad en mallas de poliestireno
expandido (socket). En el transporte de la fruta a los mercados
de destino deberán evitarse los cambios de temperatura.
Más del 90% de la producción se comercializa
a través de alhóndigas (corridas ó
subastas públicas) y mayoristas en origen. El circuito
más frecuente es productor-alhóndiga-mayorista
de destino-frutería consumidor (Calatrava, J., 1998).
El
mercado está regido por unas normas de calidad vigentes
desde 1984, modificadas en 1998 (MAPA, 1990), que clasifica
los frutos según calibres y calidades en 10 tipos,
y regula todo lo referente a características mínimas
de calidad, clasificación, tolerancias de calidades
y calibres, envasado, etiquetado y rotulación (Calatrava,
J., 1998).
Actualmente,
en la zona productora, el fruto se clasifica según
el peso, donde se establecen las siguientes categorías:
Super extra- Fruto con peso superior a 701
gramos.
Extra- Fruto con peso comprendido entre 401-700
gramos.
Primera- Fruto con peso comprendido entre
301-400 gramos.
Segunda A- Fruto con peso comprendido entre
176-300 gramos.
Segunda B- Fruto con peso comprendido entre
96-175 gramos.
Tercera- Fruto con peso comprendido entre
50-95 gramos.
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