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FICHAS TÉCNICAS / Introducción al cultivo del chirimoyo
 
. Introducción al cultivo del chirimoyo

CULTIVO

Abonado mineral
En la actualidad, no se dispone de resultados científicos sobre nutrición en chirimoyo.

En el sur peninsular, el nitrógeno es el elemento más empleado en el cultivo de esta especie. Se ha determinado(Guirado, 1988) que una producción de 14 Tm/ha extrae:

Nitrogeno (N) . . . . . . . . .95.0 kg/ha.
Fósforo (P) . . . . . . . . . . 4.6 kg/ha (11.3 kg/ha de P2O5)
Potasio (K) . . . . . . . . . . 38.0 kg/ha (45 kg/ha de K2O)
Calcio (Ca) . . . . . . . . . . 9.0 kg/ha
Magnesio (Mg) . . . . . . . .7.5 kg/ha

Las necesidades de calcio y magnesio son importantes sobre todo en la última fase de crecimiento del fruto, previo a la maduración.

Cuando estos resultados se comparan, por peso medio de fruta, con los de un frutal de hoja caduca (Martínez Zaporta, 1964) se observa que:

N- Las extracciones son más altas que en cualquier otro frutal de hoja caduca.
P- Las exportaciones son muy bajas.
K- Las exportaciones son muy altas, incluso por encima de los cerezos.
Ca- Las exportaciones son muy bajas.
Mg- Las exportaciones son anormalmente altas.

El abonado a realizar, al igual que en otras especies frutales, se controlará anual ó bianualmente mediante análisis foliar.

 Figura 47.Tipo de hoja a muestrear.

Las hojas se muestrearán durante el mes de noviembre, tomándolas de la mitad del brote, descartando las cuatro primeras hojas de la base del tallo (Figura 47).

Se elegirán como mínimo diez árboles bien distribuidos en la finca, de los que se tomarán cuatro hojas por árbol, una por orientación.

La muestra contendrá por tanto un mínimo de 40 hojas, aunque este número es preferible que sea mayor.

Durante varios años se han realizado, por el Departamento de Fruticultura de la Estación Experimental “La Mayora”, análisis foliares en explotaciones de chirimoyos del área de producción, pudiéndose sugerir como niveles recomendables los mostrados en la tabla 4.

Tabla 4. Niveles de nutrientes en hoja
recomendados para chirimoyo.
Elemento

Sobre materia
seca
Nivel
adecuado
Nitrógeno (N)
%
2.1-2.5
Fósforo (P
%
0.11-0.16
Potasio (P)
%
0.5-0.85
Calcio (C)
%
1.8-2.5
Magnesio (Mg)
%
0.3-0.6
Boro (B)
ppm
50-100
Cobre (Cu)
ppm
5-9
Hierro (Fe)
ppm
60-150
Zinc (Zn)
ppm
30-100
Manganeso (Mn)
ppm
25-200


Elemento Sobre materia Nivel seca adecuado
Nitrógeno (N) % 2.1-2.5
Fósforo (P) % 0.11-0.16
Potasio (K) % 0.5-0.85
Calcio (Ca) % 1.8-2.5
Magnesio (Mg) % 0.3-0.6
Boro (B) ppm 50-100
Cobre (Cu) ppm 5-9
Hierro (Fe) ppm 60-150
Zinc (Zn) ppm 30-100
Manganeso (Mn) ppm 25-200

La cantidad de fertilizante a aplicar en plantación adulta, estará en función, fundamentalmente, de las características del suelo y agua de riego.

Para la interpretación de los análisis se tendrá en cuenta la cosecha pendiente.

Es conveniente realizar un análisis del agua de riego cada dos o tres años al objeto de seguir su salinidad y contenido en nitratos.

Cuando no se realizan análisis foliares se sugieren aplicaciones anuales de 100-150 U.F. de Nitrógeno por hectárea y 150 200 U.F. de K2O por hectárea, en plantación adulta.

Las altas aportaciones de potasio tienen en cuenta que, en general, los suelos de la Costa del Sol son pobres en este elemento.

Los principales abonos empleados en el cultivo del chirimoyo son sólidos solubles, como nitrato amónico, nitrato potásico y sulfato potasa, así como los ácidos fosfórico y nítrico.

Mediante el riego se estará abonando desde mediados–finales de abril hasta fines de septiembre ó primeros de octubre, concentrándose las mayores necesidades durante el verano.

En las condiciones de “La Mayora”, desde mediados de septiembre, se produce un rápido aumento del contenido de materia seca en pulpa, hasta la madurez del fruto (Guirado, 1988). Deberá tenerse en cuenta el contenido de nitratos del agua de riego, pudiendo reducirse el abonado nitrogenado con aguas contaminadas. Así, con un contenido de nitratos de 50 ppm, para un consumo anual de 6.500 m3/ha, el aporte de nitrógeno por hectárea a través del riego se reducirá a 70 U.F. como máximo.

Cuando se tengan niveles bajos de fósforo en hojas se realizarán aportaciones de 25-30 U.F./ha, bien en forma de fosfato monoamónico, si se aplica a través del riego, o de superfosfato de cal en caso de aportaciones a mano, en invierno, coincidiendo con las lluvias.

En la Costa del Sol, en general no es necesario el aporte de calcio, magnesio y azufre, ya que el contenido de estos elementos en el agua de riego es alto (Farré y otros, 1992).

La deficiencia de hierro es frecuente en zonas muy calizas, pudiéndose corregir con aportes de quelato de hierro(EDDHA) a razón de 6 10 Kg/ha/año de producto comercial. Buenos resultados se obtienen cuando las aplicaciones coinciden con el comienzo de la brotación, o sea, aplicándolo disuelto con los primeros riegos después de la parada invernal. Las aplicaciones al suelo, a mano, no han dado buenos resultados.

Cuando se dan deficiencias de zinc, pueden obtenerse buenos resultados con aplicaciones foliares de sulfato de zinc al 0.1% en el periodo estival.

La deficiencia de boro en chirimoyo es muy rara, a diferencia del aguacate. Puede corregirse con aplicaciones anuales al suelo de 10-15 kg de Solubor/ha.

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