Exigencias
climáticas
El chirimoyo está adaptado a un clima subtropical
fresco, con temperaturas medias entre 14 y 23º C, según
la latitud y la estación.
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Figura
30.Vega de Jete. Árboles adultos después
de una
helada (-3° C). |
En
el sur de España se cultivan chirimoyas en áreas
con temperaturas medias de unos 25ºC en el mes más
cálido, y 13ºC en el más frío.
Por debajo de 14ºC la calidad del fruto disminuye de
manera marcada. Se puede decir que las temperaturas entre
15º y 25º C definen el óptimo de crecimiento,
siempre que no haya limitaciones en el aporte hídrico
(Farré y otros, 1985).
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| Figura
31. Detalle de brote afectado por la helada. |
El
área de cultivo se encuentra protegida de las condiciones
extremas de los vientos del Norte por la Cordillera Penibética.
El chirimoyo es muy sensible a las temperaturas extremas.
A -2ºC se producen daños importantes en hojas,
frutos y tallos (Figuras 30 y 31).
También
se producen daños considerables cuando se alcanzan
en verano los 33ºC.A esta temperatura la calidad del
polen disminuye considerablemente y sus efectos negativos
se dejan sentir durante varios días. El cuajado del
fruto se ve seriamente afectado cuando la temperatura media
de máximas supera los 29ºC.También se
produce la caída de frutos recién cuajados,
así como quemaduras en hojas y frutos muy expuestas
al sol. Estas altas temperaturas vienen, en la Costa del
Sol, normalmente asociadas con bajas humedades relativas
y viento del N-NO (terral).
En
la región de origen la sequía y el calor inducen
la latencia del árbol y el desarrollo floral. En
España lo inducen las bajas temperaturas de los meses
de diciembre a febrero. Cuando sobreviene una helada se
adelanta la caída de la hoja (senescencia).
Los
vientos continuos durante la floración disminuyen
el cuajado. Además, influyen negativamente en el
crecimiento vegetativo.
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