Procesamiento
del grano
Tras
la recolección comienza la fase preindustrial
del tratamiento del grano con el secado y almacenamiento.
El grano de arroz es una semilla con un cierto contenido
de humedad que oscila entre el 25 y 30 %. Para poder almacenar
este grano se hace necesaria la eliminación o rebaje
de este contenido de agua mediante el secado, pues de no
ser así se producirían la germinación
del mismo, calentamientos y fermentaciones, focos de infección
y plagas.
Previo
al secado, el grano se pasa por una limpiadora, que
separa impurezas como restos de tierra, cascarillas, etc.
El secado es un tratamiento costoso, por lo que conviene
llevar el grano con la menor humedad posible (lo cual influye
también en el porcentaje de granos partidos), para
que el tiempo de permanencia en el secadero sea pequeño.
El grano se somete a corrientes de aire caliente (50 ºC)
y de baja humedad relativa, que extraen la humedad del mismo
hasta alcanzar un contenido inferior al 14%.
El
arroz se emplea exclusivamente para alimentación
humana. Se consume en forma de grano entero, por lo que
el proceso de transformación del mismo difiere al
del resto de los cereales. Este proceso consta de una serie
de etapas en las que se van eliminando capas sucesivas del
grano mediante abrasión (paso del grano por unos
rodillos).
Durante
todo el procesamiento (incluyendo el secado) se pierde entorno
a un 35-38 % de peso del grano (rendimiento de paso de arroz
cáscara a arroz blanco), además de producirse
algunos granos partidos, que sin valor comercial, se utilizan
para alimentación de gatos y de perros.
Podemos
dividir el proceso industrial en: