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FICHAS TÉCNICAS / Introducción al cultivo del chirimoyo
 
. Introducción al cultivo del chirimoyo

RECOLECCIÓN

El chirimoyo debe recolectarse cuando alcanza la madurez comercial, o sea, cuando muestra un cambio en la coloración de la piel (envero), adquiriendo un tono más claro. De esta forma, aunque el fruto se recolecte duro, será capaz de evolucionar hasta el ablandamiento, y por tanto hasta la madurez de consumo.

Otra característica utilizada como índice de madurez, propia de cada cultivar, es el aspecto de la placa o areola, más extendida cuando el fruto alcanza la madurez comercial. Esta observación es más subjetiva, solamente utilizada por agricultores experimentados.

Teniendo en cuenta el largo periodo de floración, toda la fruta no alcanza el nivel de madurez adecuado para la cosecha en un mismo momento, por lo que la recolección deberá realizarse en varias pasadas.

La recolección se realiza de forma manual, aunque algunos autores recomiendan el uso de tijeras para evitar desgarros y conservar parte del pedúnculo del fruto. En casos de ramas de difícil acceso se usa una pértiga (caña) con una especie de cesto redondo (jaula) en el extremo, abierto en dos mitades, con una cuchilla en el borde que se acciona con una cuerda desde el suelo, produciendo el efecto de un bocado.

Es recomendable cosechar temprano en la mañana, cuando el fruto tiene temperaturas relativamente bajas, manteniendo a la sombra la fruta conforme se recolecta. No se recolectarán frutos mojados.

El chirimoyo es muy sensible a daños mecánicos una vez cosechado, por lo que conviene depositarlo en envases forrados ó con alvéolos que lo protejan de golpes y roces. Posteriormente la fruta se transportará hasta el almacén el mismo día de su recogida para ser preenfriada, procesada y almacenada a temperatura adecuada.


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